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lunes, 6 de agosto de 2012
La Canasta del Diablo: "Santa Claus en verano''
El olor a limpieza del cuarto era tanto que hasta daba asco, pensabas Sarita; la dulce anciana de cabello cano y arrugas que delataban el paso de los años, estaba pues cuidando a Roberto, su nieto; el cual había quedado a su cuidado al fallecer los padres de éste en un accidente aéreo, y ahora como seguido por la fatalidad hace ya más de un año que se le había detectado cáncer; consecuencia pues de un tumor provocado por la caída de un columpio, estaba cerrada en sus pensamientos, cuando unos pasos delataron la presencia del médico.
-¿Todavía sigue aquí Sarita?
-Así es doctor, mi nieto necesita que se le cuide.
-Claro nadie lo niega, pero para eso estamos nosotros y usted debería descansar.
-Qué cosas dice doctor.
-Bueno, pues he venido a comunicarle una buena... y una mala noticia.
-Usted dirá doctor.
-Robertito, ha sido muy valiente; muchos niños de su edad no resisten que se les lleve a quimioterapia tan seguido, desgraciadamente en su caso nada se puede hacer ya; por lo que hemos decidido que se le regale felicidad en los últimos días de su vida, felicidad que sólo puede encontrar en su casa y a su lado Sarita.
Sarita, rompió en sollozos tratando de ahogarlos para no despertar al niño, pensándolo desgraciada que había sido su existencia; desde su triste infancia hasta que su madre lo obligó a casarse con el anciano rico del pueblo.
-Sarita, cálmese por favor.
-Está bien, disculpe a esta vieja tonta; dígame dónde tengo que firmar la alta.
La casa era muy amplia, demostrando que quien habitaba en ella era una persona de condición social elevada, contaba con un patio grandísimo; con una alberca olímpica y juegos electromecánicos.
La recámara principal estaba alfombrada con pieles de animales caros, y las amplias ventanas dejaban llegar la luz hacia el jacuzzi ubicado en uno de los extremos de la misma.
Los criados se encargaba de mantener aquella mansión en un estado impecable.
Don Juanito, el mayordomo; estaba cortejando Victoria, él ama de llaves; cuando entonces se escuchó el rugir del motor del lujoso automóvil de la señora Sarita, guiado por su chofer y con ella su nieto la parte posterior.
-¿Ya llegamos abuelita?
-Así es mi amor.
-Abue, sabes que la época del año que más me gusta la Navidad, claro que estando contigo todos los días del año son hermosos.
Sarita, hizo acopio de fuerzas para no llorar ya que sabía que era muy probable que Robertito, no sobreviviera ni un mes más.
Victoria y don Juanito, recién recuperados del susto salieron a recibirlos a la puerta principal.
-Joven Roberto, que bien se ve.
-Así es -inquirió don Juan- esa estancia en el hospital le ha sentado muy bien.
Robertito, sólo esbozó una leve sonrisa; cuántas veces había visto su cuerpecito demacrado frente al espejo, su cabeza falta de cabello como consecuencia de las radiaciones; muchas veces se había preguntado si había hecho algo que ofendiera a Dios.
Los días transcurrían como un suplicio dentro de la mansión el cuarto del niño que hubiese sido la envidia de cualquiera de los de su edad no hacía a éste de ninguna manera feliz a pesar de tener infinidad de juguetes y otras diversiones inimaginables, desde el mismo todas las noches escuchaban los lamentos del infante debido a la terrible enfermedad, Juanito; siempre corría consolarlo.
-Robertito, que tienes mijo.
-Eso que está en mi cabeza que hace que me duela mucho.
-Debes de tener fe en Dios.
-¿Es que acaso Dios no me quiere?
-No digas eso, lo que pasa es que a veces él pone a prueba nuestro amor hacia él, recuerda que Jesús murió por nosotros.
-Pero es que el dolor es mucho.
-Toma mi mano Robertito, vamos a rezar.
Sarita, atendía los negocios de su finado marido desde un salón oval, ubicado en la parte poniente de la mansión; ocupada como estaban los negocios no dejaba de pensar en Robertito, tan es así que decidió festejar la Navidad ese mismo verano.
Al día siguiente, Robertito; despertó con una visión fantástica, en la sala había un árbol enorme cubierto de esferas multicolores, la mesa tenía puesto el mantel con motivos navideños; y las figuras de Santa Claus y los renos estaban por doquier, las lucecitas creaban sombras graciosas alrededor del recinto.
-¿Qué es todo esto? -Preguntó a su abuela-.
-Nada, sólo una pequeña sorpresa que quise darte.
-¡Eres genial abuela! -Al decir esto corrió escaleras abajo a abrazar a Sarita, mientras los dos trataban de contener las lágrimas.
La cena estuvo deliciosa, el pavo exquisito; y los demás manjares eran digna obra del cocinero de Sarita. Al encaminarse todos a sus habitaciones ella se inclinó y le dio un beso en la frente al niño, al tiempo que le decía:
-¿te gustaron tus regalos Robertito?
-Claro abuelita ¡eres lo máximo!
-Que pases buenas noches.
-Buenas noches.
Era de madrugada cuando una silueta regordeta caminaba hacia el cuarto Robertito, al abrir la puerta del mismo la luz que debo entrar despertó la criatura, la cual mientras se aclaraba la vista preguntó:
-¿quién es?
Por respuesta sólo recibió una carcajada que a él se le hizo familiar ¡claro! ¡Pero si el saco y el color rojo característico lo decía todo!
-¿Santa?
-Así es, y vengo a darle regalos a los niños que se portan bien ¿qué es lo que tú deseas?
-Me encanta estar con mi abuelita Sarita, pero no me gusta hacerla sufrir por mi enfermedad; así que me gustaría estar con mis papás y no sufrir yo también.
-Lo sé por eso estoy aquí, cierra tus ojitos que yo te llevaré con ellos.
El niño obedeció inmediatamente y mientras hacía esto el hombre barbado tomaba entre sus manos la almohada y la colocó sobre la cara del niño que nace en un esfuerzo a pesar de su debilidad sintió reventarse de los pulmones, debido a la falta de aire; y su cuerpecito... dejó de moverse.
Por amanecer muy inferior al día siguiente, cuando Victoria; salió gritando despavorida del cuarto de Robertito, la policía llegó más tarde y nunca se pudo resolver el caso.
¿Habrá sido la abuela o Santa Claus quien cumplió la última voluntad del niño?
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martes, 29 de marzo de 2011
La Canasta del Diablo: Cooperación Final
María Elena, a sus 40 años de edad no había cambiado demasiado en su apariencia física, vulgar como era, siempre había creído gozar de cierta astucia para saquear los bolsillos de las personas que se encontraban a su alrededor. So pretexto de cumpleaños, posadas y otras situaciones de esa índole.
Ahora en su nuevo trabajo, esto no era la excepción, por cada cooperación que ella pedía, siempre lograba quedarse con una buena tajada de la misma, y aparentemente nadie discutía sobre las cuentas.
El día 31 octubre, Susanita, que era su compañera en el área administrativa vio llegar la muerte de su señora madre, por lo que María Elena, aprovecho la oportunidad de obtener una cantidad pidiendo una "ayuda" económica para la infortunada, a sabiendas de lo que podía obtener, después de comprar un arreglo de flores más o menos vistoso, se presentó al velorio y le entregó una cantidad Susanita "en nombre de los compañeros" quedándose casi con el 50% de lo que realmente era.
Después de irse a cenar con la "ganancia" guardó el resto en su bolso y se dirigió a su casa.
Llovía a cántaros, pero por fin después de pagar un taxi llegó al lugar que le habían heredado sus padres, una casa que si bien era de material, era más bien de apariencia humilde, cosa que siempre había frustrado su existencia.
Prendió el viejo televisor sin realmente tener la intención de observar algún programa en particular, abrió el refrigerador y saco una lata de cerveza, mientras el sonido característico de la misma al destaparla se dejó oír en la casa, se sentó en una mecedora.
Al ir sorbiendo el líquido, comenzó a recordar cómo era la mamá de Susanita, una señora de complexión tan delgada que la hacia parecer un cadáver aun antes de que cayera enferma por la cirrosis producida por comer picante en exceso, pensando en voz alta, dijo: - ¡es una lástima! Pero qué diablos... la vieja me dejo unos buenos billetes.
Acariciando el bolso donde tenía el dinero, pensó en comprarse esas zapatillas que tanto le habían gustado la semana pasada, pero que se le habían hecho inalcanzables por el alto costo.
Después de terminar la cerveza, lanzó un eructo al aire al tiempo que arrojaba la lata al cesto de la basura, que por el exceso estaba lleno de cucarachas.
Comenzó a prestar un poco de atención al programa de televisión, el cual era "cómico" a base de la misma rutina del pastelazo y el albur, pero unos rasquidos en la puerta del frente la sacaron de su letargo.
Pensó que tal vez algún animal intentaba meterse a la casa, tomó la escoba de la parte trasera de la estufa y corrió a abrir... mas no había nada. Le pareció escuchar unas risillas al fondo del patio, pero creyó que el efecto de la cerveza.
Al cerrar la puerta y voltear hacia atrás deseo no haberlo hecho, dos figuras enanas cubiertas de pelo duro como los de un jabalí, ojillos amarillos y dientes podridos con aliento fétido le miraban fijamente, uno de ellos le dijo: - dame el dinero de mama.
Cuando reaccionó, pretendió ser agresiva y aventó un escobazo hacia las dos figurillas, las cuales esquivaron el ataque con una rapidez sorprendente, respondiendo con mordidas a la pantorrilla de María Elena, la cual se sacudió por la violencia con que éstas eran aplicadas, a la par del miedo.
De repente los entes corrieron hacia la cocina dejando tirada en un charco de sangre a la defraudadora la cual no podía pedir auxilio debido a que el pánico le impedía gritar.
Cuando busco a donde se habían dirigido sus atacantes, vio que éstos guiaban a una silueta hacia donde estaba, al llegar a la luz reconoció a la mama de Susanita, aunque si bien parecía estar igual, llevaba una marca en la frente hecha con un hierro candente que decía "infierno" volteando con desprecio hacia María Elena, habló con voz aguardientosa: - ¿dónde está? Sin seguir poder hablar la ladrona señaló con el dedo hacia el bolso.
La anciana tomó el dinero y lo entregó a uno de los enanos del cual salió con rumbo desconocido. El otro ser corrió abrir las llaves de la estufa dejando circular libremente el gas a la vez que abría la puerta del horno. El aire comenzó enrarecerse alrededor y el combustible comenzó a asfixiar a la tramposa de las cooperaciones, haciéndola toser con fuerza provocándole un vómito que se le atoró la tráquea debido a los espasmos, por lo que perdió la vida casi al instante.
Amanecía cuando Susanita, hallo un fajo de billetes en la mesa de centro de su casa y recibio una llamada telefónica donde le informaban la muerte de María Elena, esa noche había soñado que su madre le decía: "te cuidaré por toda la eternidad"
Tomado del libro "La Canasta del Diablo" Copyright Hector Colon
Ahora en su nuevo trabajo, esto no era la excepción, por cada cooperación que ella pedía, siempre lograba quedarse con una buena tajada de la misma, y aparentemente nadie discutía sobre las cuentas.
El día 31 octubre, Susanita, que era su compañera en el área administrativa vio llegar la muerte de su señora madre, por lo que María Elena, aprovecho la oportunidad de obtener una cantidad pidiendo una "ayuda" económica para la infortunada, a sabiendas de lo que podía obtener, después de comprar un arreglo de flores más o menos vistoso, se presentó al velorio y le entregó una cantidad Susanita "en nombre de los compañeros" quedándose casi con el 50% de lo que realmente era.
Después de irse a cenar con la "ganancia" guardó el resto en su bolso y se dirigió a su casa.
Llovía a cántaros, pero por fin después de pagar un taxi llegó al lugar que le habían heredado sus padres, una casa que si bien era de material, era más bien de apariencia humilde, cosa que siempre había frustrado su existencia.
Prendió el viejo televisor sin realmente tener la intención de observar algún programa en particular, abrió el refrigerador y saco una lata de cerveza, mientras el sonido característico de la misma al destaparla se dejó oír en la casa, se sentó en una mecedora.
Al ir sorbiendo el líquido, comenzó a recordar cómo era la mamá de Susanita, una señora de complexión tan delgada que la hacia parecer un cadáver aun antes de que cayera enferma por la cirrosis producida por comer picante en exceso, pensando en voz alta, dijo: - ¡es una lástima! Pero qué diablos... la vieja me dejo unos buenos billetes.
Acariciando el bolso donde tenía el dinero, pensó en comprarse esas zapatillas que tanto le habían gustado la semana pasada, pero que se le habían hecho inalcanzables por el alto costo.
Después de terminar la cerveza, lanzó un eructo al aire al tiempo que arrojaba la lata al cesto de la basura, que por el exceso estaba lleno de cucarachas.
Comenzó a prestar un poco de atención al programa de televisión, el cual era "cómico" a base de la misma rutina del pastelazo y el albur, pero unos rasquidos en la puerta del frente la sacaron de su letargo.
Pensó que tal vez algún animal intentaba meterse a la casa, tomó la escoba de la parte trasera de la estufa y corrió a abrir... mas no había nada. Le pareció escuchar unas risillas al fondo del patio, pero creyó que el efecto de la cerveza.
Al cerrar la puerta y voltear hacia atrás deseo no haberlo hecho, dos figuras enanas cubiertas de pelo duro como los de un jabalí, ojillos amarillos y dientes podridos con aliento fétido le miraban fijamente, uno de ellos le dijo: - dame el dinero de mama.
Cuando reaccionó, pretendió ser agresiva y aventó un escobazo hacia las dos figurillas, las cuales esquivaron el ataque con una rapidez sorprendente, respondiendo con mordidas a la pantorrilla de María Elena, la cual se sacudió por la violencia con que éstas eran aplicadas, a la par del miedo.
De repente los entes corrieron hacia la cocina dejando tirada en un charco de sangre a la defraudadora la cual no podía pedir auxilio debido a que el pánico le impedía gritar.
Cuando busco a donde se habían dirigido sus atacantes, vio que éstos guiaban a una silueta hacia donde estaba, al llegar a la luz reconoció a la mama de Susanita, aunque si bien parecía estar igual, llevaba una marca en la frente hecha con un hierro candente que decía "infierno" volteando con desprecio hacia María Elena, habló con voz aguardientosa: - ¿dónde está? Sin seguir poder hablar la ladrona señaló con el dedo hacia el bolso.
La anciana tomó el dinero y lo entregó a uno de los enanos del cual salió con rumbo desconocido. El otro ser corrió abrir las llaves de la estufa dejando circular libremente el gas a la vez que abría la puerta del horno. El aire comenzó enrarecerse alrededor y el combustible comenzó a asfixiar a la tramposa de las cooperaciones, haciéndola toser con fuerza provocándole un vómito que se le atoró la tráquea debido a los espasmos, por lo que perdió la vida casi al instante.
Amanecía cuando Susanita, hallo un fajo de billetes en la mesa de centro de su casa y recibio una llamada telefónica donde le informaban la muerte de María Elena, esa noche había soñado que su madre le decía: "te cuidaré por toda la eternidad"
Tomado del libro "La Canasta del Diablo" Copyright Hector Colon
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jueves, 17 de marzo de 2011
La Canasta del Diablo: El Olvidado

El chirriar de las máquinas de aquella imprenta podía opacar hasta los de una rata en agonía. Pero esta la de más clientela en aquel poblado, incluso las regiones aledañas; el dueño era a un joven, era difícil notar los 30 años que tenía...
Más bien parecia de 25 con esa cara de bebé que tenía un gran atractivo entre las mujeres y por lo mismo no se ve casado con una, sus padres dejaron por herencia el negocio el cual tuvo que aprender a manejar cuando decidieron pasarse sus últimos días en la ciudad de Miami. Ese día había sido feriado por lo cual nadie había ido al trabajo pero han aprovechado para realizar un inventario del local, había telefoneado a Maggie, la pelirroja de la cafetería... su nueva conquista estaría ahi dentro de tres horas, estaba tan absorto en el inventario que tardo en reparar en aquel ruido proveniente de... ¿dónde? Fue entonces cuando dejo el libro y tomó la pistola oculta dentro de su escritorio - ¿quién anda ahí? Por respuesta sólo obtuvo el mismo murmullo, siguió con sus pasos lentos tratando de no hacer ruido, y fue revisando pieza por pieza sin éxito alguno, agudizó los sentidos tratando de ubicar la procedencia de aquellos ruiditos, pegó su oído en la pared hasta que reparó en la vieja imprenta que hacía más de 30 años que se había arrumbado rincón del negocio y lo que escucho al instante le asombró tanto ya que al seguir el sonido lo ubicó justo debajo de la máquina y al parecer era una voz... ¡humana! - 2526 borregos brincaron acerca... 2527 borregos brincaron acerca... Charlie se retiró sobresaltado de aquel rincón, lentamente volvió a acercarse para escuchar - 2530 borregos... - ¡maldita sea! Y Charlie - ¡hay alguien alla abajo! - sonrió nerviosamente - ¡je, je je! Recordó que las herramientas estaban en la covacha de atras y corrió por una pala y un pico, rápidamente comenzó la faena casi al instante se cortaron los murmullos parando también en su labor y se preguntó ¿lo habre imaginado? E hizo sonar la pala contra el piso tres veces recibiendo tres toquidos - ¡amigo, aguante voy por usted! Media hora después Charlie llegó a su meta... el lugar sólo tenía una bombilla que alumbraba un cuarto que a pesar de ser humilde estaba limpio, en el había un agujero y al parecer estaba conectado al drenaje principal, una mesa de madera, una silla, una cama vieja, un espejo, un cerro de basura en la esquina contraria y un tubo de aproximadamente cuatro pulgadas de diámetro el cual proporcionaba oxígeno al interior de la cámara, tan metido estaba en aquella observación que se sobresaltó por la aparición de un anciano cabello maltratado, semi calvo con la dentadura dañada por la falta de higiene, extendiendo su arrugada mano con las uñas sucias hacia el - Robert Sheldon... pero puede llamarme Bobby, algo repuesto del susto respondió - Charlie... Charles McCarthy - ¿no gusta una taza de té Charlie... Charles? Aunque usted no lo crea tengo las tomas de agua fría y caliente aquí mismo - solo que me garantice que me bajara el espanto y promete una plática para aclarar todo esto -! Oh, por supuesto! Comenzó a servir el humeante té en una taza de porcelana - tiene mucho que no platico con nadie... muchos años - ¡Ah, gracias! ¡Esto está muy caliente! - ¡claro! La única manera de disfrutar un buen té caliente ¿no lo cree? - así es pero... ¿cómo es que dice que lleva años aquí? - si he sobrevivido tantos años es por un personaje anónimo que me envia comida a través de este tubo y por el tratado de comunicarme con alguien pero con el ruido de la imprenta eso es casi imposible y entonces empieza a contar borregos para no desesperarme - ¿pero cómo llegó aquí? -bueno... mientras platicaba rodeó la mesa acercándose a donde Charlie dejó las herramientas y tomó el zapapico sin que éste se diera cuenta - ¿pues usted es McCarthy, no es así? ¿El único hijo de Anton McCarthy? - afirmativo ¿pero el que tiene que ver con todo esto? - casi nada, esta imprenta la comencé cuando logré juntar un capital hasta que un día llegó este vago... su padre, lo ayude a vestirse y comer bien y hasta dejé que invirtiera parte de su dinero para hacerlo socio hasta que el me engañó con mi esposa entre los dos malditos planearon quitarme mi negocio y para que no quedara huella de su fechoría decidieron encerrarme aquí hasta que me pudriera si no les firmaba el documento cediendoles la posesión del mismo, fue en esa cena aniversario cuando mi esposa: tu madre, me emborrachó y apareció Anton, cuando comprendí ya era demasiado tarde ya que no tenía fuerzas para defenderme - aquí la voz se le quebró- lo demás ya lo sabes he estado aquí por casi 30 años - ¡eso es mentira! Charlie volteó para abalanzarse sobre Bobby, quien de un rápido movimiento incrusto el pico en el cráneo de este, dejando una chorrera de sangre sobre el cuerpo que emitió sus últimos reflejos en el piso. Habían pasado casi tres horas desde que Charles, había llamado a la mesera cuando el anciano acabo de colocar la vieja imprenta donde estaba, sobre su hogar en los últimos años. Al salir del local se topó con Maggie, en la calle y le saludo: - buenas noches ¿esta Charlie? - buenas noches preciosa, lo ignoro; pero si está esperando por usted de seguro estará muerto de ansiedad - gracias, pero al parecer el no piensa lo mismo que usted ya que no veo luz en su oficina, será mejor que me vaya ¿no quiere que lo lleve algún lado? - se lo agradezco, pero estoy por hacer un largo viaje a... Miami - ¡oh,que envidia! Pues entonces hasta luego - hasta luego. Y el anciano comenzó a caminar por aquella carretera oscura... - un borrego saltaba la cerca... dos borregos saltaba la cerca...
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lunes, 7 de marzo de 2011
La Canasta del Diablo: El Asesino
¡Vaya que si esto es raro! Hoy vino un tipo buscarme para ofrecerme una lana por hacer un trabajito, quesque matar un pollo muy gordo, pero no me dijo que tanto ¡en fin! La lana es muy grande aunque el riesgo es muy alto pero la verdad necesita mi familia mucho ese dinero y pues a ese cuate y a su parentela le sobra, sería aquí mismo en mi ciudad pero no hay cuete dicen que todo está planeado y que cuento con protección de muy arriba ¡total! Dos o tres plomos y se acabó este asunto, la bronca va a ser si la raza me quiere reventar la jefa, todo por destruir sus sueños, pero ¡si todo es mentira! Quizás esto levanté conciencia y les abra los ojos a los imbéciles, aunque eso a mí me vale madre, la de la lana va a ser mi jefecita y mis carnales en el otro lado, mañana voy a ver al tipo ese para ultimar detalles.
Ya me dijo quién va a ser la víctima ¡chale! Es un gordísimo pollo de granja ¡uf! Pero la lana y las garantías están de pelos aparte como yo fui de las fuerzas especiales tengo la sangre más fría que un témpano de hielo ¡esto va a estar gruexo! Tengo que admitir que estoy un poco nervioso, corro hacia el cajón donde está la matona que se me quedó de herencia de mis tiempos dentro de la ley, la veo como si fuera un arma que va cambiar todo, este pedazo de metal justiciero o asesino como se le vaya calificar va a ser manejado por mi, me siento como una especie de verdugo, claro que a los verdugos actuamos de diferente manera, no como antes, hago algunas piruetas frente al espejo y me imagino cómo se verá la sangre de mi... bueno, llamémosle amigo, porque es curioso ¿sabes? Nuestras vidas y nuestros nombres quedarán unidos para siempre la historia, porque yo voy a ser quien va a escribirle su capítulo final ¡ja ja ja! ¡Esto va a ser un pandemónium!
Hoy acudi al lugar donde se va celebrar el mitin, es un lugar muy humilde, como yo, como mi vida, ya casi está obscureciendo, mañana esto va a estar a reventar, casi puede escuchar la música, ver la algarabía,, las pancartas, los altavoces inundando el espacio con promesas,, muchas de las cuales nunca se cumplen, la gente pidiendo por tachar una cruz sobre un papel con muchos nombres de partidos, algo que no tiene sentido y aquellos no saben lo que es estar aquí abajo, no tener qué comer, se sobajados por gente uniformada, por trabajar por un salario que no da de comer ni a un perro, es por eso que a veces uno se ve obligado a hacer cosas como lo que voy a hacer, porque uno tiene que ver por los suyos, porque la sangre que pide comida y a veces esta se consigue con sangre, la neta me siento como la pluma de la historia de este país, ni víctimas era el papel sobre el que habrá de escribirse, se empieza a sentir un poco de frío pero así son las noches aquí.
Estuve practicando en los últimos días un poco de tiro, aunque la verdad eso no me preocupa ya que siempre he sido un buen tirador amén de que se me va a dar chanzon de estar lo más cerca posible de mi "cliente" ¡pobre cuatito no sabe la que le espera!
¡Lo dicho! Toda la escena que me imaginé el día anterior está aquí, ritmos tropicales, cabezas con consignas partidistas, mantas y... por supuesto el; llegó muy glamoroso en un vehículo que ya quisiera yo nomás para un día ¡hijos, mano! Éstos tienen rete harta lana y uno de jodidon a veces pienso que si ellos acabaran con la pobreza acabarían con sus propios ejecutores ya que la necesidad es la que lo obliga a uno a hacer estas chingaderas.
Pero claro, si no hay pobres, no hay ricos, esa es la ley de las sociedades a nivel mundial ¡me lleva! Me estoy volviendo loco, me muevo entre la gente de un lado para otro y parece que ya sé por dónde va a salir, llegó tarde y con un pequeño discursito cree que va a engañar a los de abajo ¡qué poca! ¡Lástima que esté aquí le llegó el teatrito! ¿Que quién o quiénes se lo quieren cargar? ¡A mí me vale gorro! Yo ya cobre y mi familia está avisada por si estos me traicionan y no respetan mi vida.
Se acabó el show, empieza de la música de onda tropical; es de la que me gusta, así hare el trabajito con más gusto, ya bajo empiezo a acercarme, ¡carajo! Hay mucha gente, ya estoy como metro, un mono de gorra me abre el paso ¡ahora! -Pienso-
Le acerco el arma, la gente me mueve un poco, pero yo jalo el gatillo, el ni cuenta se da, se escucha el fogonazo, ¡ujule! Me pareció un melón de los que solía usar como tiro al blanco.
Ya me dijo quién va a ser la víctima ¡chale! Es un gordísimo pollo de granja ¡uf! Pero la lana y las garantías están de pelos aparte como yo fui de las fuerzas especiales tengo la sangre más fría que un témpano de hielo ¡esto va a estar gruexo! Tengo que admitir que estoy un poco nervioso, corro hacia el cajón donde está la matona que se me quedó de herencia de mis tiempos dentro de la ley, la veo como si fuera un arma que va cambiar todo, este pedazo de metal justiciero o asesino como se le vaya calificar va a ser manejado por mi, me siento como una especie de verdugo, claro que a los verdugos actuamos de diferente manera, no como antes, hago algunas piruetas frente al espejo y me imagino cómo se verá la sangre de mi... bueno, llamémosle amigo, porque es curioso ¿sabes? Nuestras vidas y nuestros nombres quedarán unidos para siempre la historia, porque yo voy a ser quien va a escribirle su capítulo final ¡ja ja ja! ¡Esto va a ser un pandemónium!
Hoy acudi al lugar donde se va celebrar el mitin, es un lugar muy humilde, como yo, como mi vida, ya casi está obscureciendo, mañana esto va a estar a reventar, casi puede escuchar la música, ver la algarabía,, las pancartas, los altavoces inundando el espacio con promesas,, muchas de las cuales nunca se cumplen, la gente pidiendo por tachar una cruz sobre un papel con muchos nombres de partidos, algo que no tiene sentido y aquellos no saben lo que es estar aquí abajo, no tener qué comer, se sobajados por gente uniformada, por trabajar por un salario que no da de comer ni a un perro, es por eso que a veces uno se ve obligado a hacer cosas como lo que voy a hacer, porque uno tiene que ver por los suyos, porque la sangre que pide comida y a veces esta se consigue con sangre, la neta me siento como la pluma de la historia de este país, ni víctimas era el papel sobre el que habrá de escribirse, se empieza a sentir un poco de frío pero así son las noches aquí.
Estuve practicando en los últimos días un poco de tiro, aunque la verdad eso no me preocupa ya que siempre he sido un buen tirador amén de que se me va a dar chanzon de estar lo más cerca posible de mi "cliente" ¡pobre cuatito no sabe la que le espera!
¡Lo dicho! Toda la escena que me imaginé el día anterior está aquí, ritmos tropicales, cabezas con consignas partidistas, mantas y... por supuesto el; llegó muy glamoroso en un vehículo que ya quisiera yo nomás para un día ¡hijos, mano! Éstos tienen rete harta lana y uno de jodidon a veces pienso que si ellos acabaran con la pobreza acabarían con sus propios ejecutores ya que la necesidad es la que lo obliga a uno a hacer estas chingaderas.
Pero claro, si no hay pobres, no hay ricos, esa es la ley de las sociedades a nivel mundial ¡me lleva! Me estoy volviendo loco, me muevo entre la gente de un lado para otro y parece que ya sé por dónde va a salir, llegó tarde y con un pequeño discursito cree que va a engañar a los de abajo ¡qué poca! ¡Lástima que esté aquí le llegó el teatrito! ¿Que quién o quiénes se lo quieren cargar? ¡A mí me vale gorro! Yo ya cobre y mi familia está avisada por si estos me traicionan y no respetan mi vida.
Se acabó el show, empieza de la música de onda tropical; es de la que me gusta, así hare el trabajito con más gusto, ya bajo empiezo a acercarme, ¡carajo! Hay mucha gente, ya estoy como metro, un mono de gorra me abre el paso ¡ahora! -Pienso-
Le acerco el arma, la gente me mueve un poco, pero yo jalo el gatillo, el ni cuenta se da, se escucha el fogonazo, ¡ujule! Me pareció un melón de los que solía usar como tiro al blanco.
sábado, 15 de enero de 2011
La Canasta del Diablo: Vivir centurias
Toda mi vida la dediqué a una sola cosa: comprar la colina donde jugaba de niño. Aquí era ésta la que ofrecía la vista más completa de Ofusboro, Connecticut. Debido a la expansión de la mancha urbana, se podría decir que este era uno de los últimos reductos de naturaleza en los alrededores, cuya vegetación databa de hacia varias centurias.
Como casi me había quedado sin dinero pensé en limpiar el terreno por mí mismo, así que me encamine con una motosierra hace lugar de mis sueños, al llegar a la cima voltee a ver mi ahora ciudad y casi podía imaginar como las miraría todas las mañanas desde mi chalet estilo suizo.
Jale la cadena de la sierra y ésta arranco al tercer intento, justo cuando estaba a punto de arribar el primer árbol; un anciano apareció detrás de él, lo cual me ocasionó un gran susto.
Al recobrarme, apague mi motosierra al momento que preguntaba:
-¿Quién diablos es usted? ¿Qué hace aquí? Es propiedad privada.
El tipo respondió con voz aguardientosa:
-Lo sé, ahora tiene dueño; poco a poco se han ido acabando todos los bosques de los alrededores para construir más casas, pero ¿sabe algo? Muchas personas fueron afectadas por eso.
-¿Podría explicarse?
-Mire joven, en la antigüedad muchas personas fueron ejecutadas en el pueblo de Salem, que está unas millas de aquí, por brujería, algunas lograron escapar y se ocultaron en estos bosques por siglos, pero conforme fue avanzando la civilización se redujo el terreno del que disponían para cazar y como el temor seguía latente, se negaron a acercarse a las personas del pueblo por ayuda -su voz se tornó amarga-muchos murieron de hambre... sólo yo, fui uno de los pocos que se aventuró a contactar con la gente, conseguí trabajo; pero aún así no me sentía tan seguro como para vivir ahí, así que tomé por hogar esta colina, por la vista que ofrece y que es hermosa ¿no lo cree?
En el instante el anciano se llevó la mano en la bolsa trasera del pantalón, yo me puse alerta, aunque sólo sacó una botella de licor, y continuó su relato después de darle un trago.
-Yo te conozco, desde pequeño venias a jugar aquí y observaba como tú te separabas del resto del grupo para mirar el paisaje y ahora descubro que me has comprado esta colina, pero déjame decirte algo; ésta ha sido mi casa de toda la vida, y ya fueras tú o cualquier otro, no iba a permitir que me la quitaran, así que he vuelto este lugar maldito, para todo aquel que intente siquiera arrancar el tallo de una hierba.
Cansado de tantas incoherencias, prendí la motosierra al tiempo que con ella amenazaba al anciano:
-¡Mira abuelo, será mejor que te largues! Porque no estoy de humor para oír estupideces o llamar a la policía para que te encierran un rato por vagancia y alcoholismo.
La mirada que me dirigió fue mas de compasión que de odio, dio la media vuelta y se marchó.
El pino que me disponía a cortar tendría aproximadamente quince metros, altura muy similar a la de los demás que había los alrededores, pegué la sierra a su base y me recargué con fuerza, cayendo a los diez minutos sobre su lado norte, el estrépito que causó me hizo más estremecer cuando recordé las palabras del anciano, aunque también pensé en que debía tener más cuidado en no dejarle caer un árbol encima.
Para cuando cayó al séptimo árbol, ya me había olvidado de la supuesta maldición; así que decidí hacer una pausa en la faena, y me dirigí a la lonchera; empecé a devorar unos emparedados de queso y un refresco de lata a la vez que observaba el paisaje que me había cautivado desde niño.
De repente empecé a atragantarme, me llevé la mano al cuello tratando de escupir la comida, pero sentí mi garganta rugosa; como... ¡si fuera de madera! Al observar mi brazo me di cuenta que tenía la apariencia de una rama, deje caer con el otro el emparedado y estaba en igual situación, intente salir huyendo despavorido del lugar, pero mis pies estaban atorados en el suelo, casi observando contra mi voluntad, me di cuenta que en lugar de extremidades tenía raíces y mi cuerpo había dado paso a un hermoso tronco de pino (si se le podía decir así) entonces fue como si una parálisis empezara a cubrir todo mi ser, después de todo la maldición había resultado ser cierta, ante lo inevitable sólo trate de quedar con la vista hacia la ciudad que tanto amaba y por la que había hecho esto, mis ojos se nublaron por las últimas lágrimas que escurrían hacia las hojas que ahora brotaban de mi, fue entonces cuando escuché la voz del anciano:
-No me hiciste caso muchacho, es una desgracia porque me simpatizas ¿sabes? Quizás ahora podría saber lo que es vivir centurias, pero como no me gustaría que disfrutarás más de lo que yo haré este paisaje...
Entonces oí cómo prendió la motosierra.
Como casi me había quedado sin dinero pensé en limpiar el terreno por mí mismo, así que me encamine con una motosierra hace lugar de mis sueños, al llegar a la cima voltee a ver mi ahora ciudad y casi podía imaginar como las miraría todas las mañanas desde mi chalet estilo suizo.
Jale la cadena de la sierra y ésta arranco al tercer intento, justo cuando estaba a punto de arribar el primer árbol; un anciano apareció detrás de él, lo cual me ocasionó un gran susto.
Al recobrarme, apague mi motosierra al momento que preguntaba:
-¿Quién diablos es usted? ¿Qué hace aquí? Es propiedad privada.
El tipo respondió con voz aguardientosa:
-Lo sé, ahora tiene dueño; poco a poco se han ido acabando todos los bosques de los alrededores para construir más casas, pero ¿sabe algo? Muchas personas fueron afectadas por eso.
-¿Podría explicarse?
-Mire joven, en la antigüedad muchas personas fueron ejecutadas en el pueblo de Salem, que está unas millas de aquí, por brujería, algunas lograron escapar y se ocultaron en estos bosques por siglos, pero conforme fue avanzando la civilización se redujo el terreno del que disponían para cazar y como el temor seguía latente, se negaron a acercarse a las personas del pueblo por ayuda -su voz se tornó amarga-muchos murieron de hambre... sólo yo, fui uno de los pocos que se aventuró a contactar con la gente, conseguí trabajo; pero aún así no me sentía tan seguro como para vivir ahí, así que tomé por hogar esta colina, por la vista que ofrece y que es hermosa ¿no lo cree?
En el instante el anciano se llevó la mano en la bolsa trasera del pantalón, yo me puse alerta, aunque sólo sacó una botella de licor, y continuó su relato después de darle un trago.
-Yo te conozco, desde pequeño venias a jugar aquí y observaba como tú te separabas del resto del grupo para mirar el paisaje y ahora descubro que me has comprado esta colina, pero déjame decirte algo; ésta ha sido mi casa de toda la vida, y ya fueras tú o cualquier otro, no iba a permitir que me la quitaran, así que he vuelto este lugar maldito, para todo aquel que intente siquiera arrancar el tallo de una hierba.
Cansado de tantas incoherencias, prendí la motosierra al tiempo que con ella amenazaba al anciano:
-¡Mira abuelo, será mejor que te largues! Porque no estoy de humor para oír estupideces o llamar a la policía para que te encierran un rato por vagancia y alcoholismo.
La mirada que me dirigió fue mas de compasión que de odio, dio la media vuelta y se marchó.
El pino que me disponía a cortar tendría aproximadamente quince metros, altura muy similar a la de los demás que había los alrededores, pegué la sierra a su base y me recargué con fuerza, cayendo a los diez minutos sobre su lado norte, el estrépito que causó me hizo más estremecer cuando recordé las palabras del anciano, aunque también pensé en que debía tener más cuidado en no dejarle caer un árbol encima.
Para cuando cayó al séptimo árbol, ya me había olvidado de la supuesta maldición; así que decidí hacer una pausa en la faena, y me dirigí a la lonchera; empecé a devorar unos emparedados de queso y un refresco de lata a la vez que observaba el paisaje que me había cautivado desde niño.
De repente empecé a atragantarme, me llevé la mano al cuello tratando de escupir la comida, pero sentí mi garganta rugosa; como... ¡si fuera de madera! Al observar mi brazo me di cuenta que tenía la apariencia de una rama, deje caer con el otro el emparedado y estaba en igual situación, intente salir huyendo despavorido del lugar, pero mis pies estaban atorados en el suelo, casi observando contra mi voluntad, me di cuenta que en lugar de extremidades tenía raíces y mi cuerpo había dado paso a un hermoso tronco de pino (si se le podía decir así) entonces fue como si una parálisis empezara a cubrir todo mi ser, después de todo la maldición había resultado ser cierta, ante lo inevitable sólo trate de quedar con la vista hacia la ciudad que tanto amaba y por la que había hecho esto, mis ojos se nublaron por las últimas lágrimas que escurrían hacia las hojas que ahora brotaban de mi, fue entonces cuando escuché la voz del anciano:
-No me hiciste caso muchacho, es una desgracia porque me simpatizas ¿sabes? Quizás ahora podría saber lo que es vivir centurias, pero como no me gustaría que disfrutarás más de lo que yo haré este paisaje...
Entonces oí cómo prendió la motosierra.
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sábado, 20 de noviembre de 2010
La Canasta del Diablo: Síndrome de inteligencia
Desde niño siempre se me trató como un ser raro, la primera vez que note lo diferente que era, fue al verme al espejo, cuando tenía 10 años; la imagen que me devolvió ese pedazo de cristal no fue nada agradable, supe lo que era ser un síndrome de Dawn, por mi reflejo.
Las palabras "loco" o "monstruo" eran captadas por mis oídos infinidad de veces de gente que llegaba escupírmelas con un odio que nunca comprendí. Mis padres nunca quisieron tener otro hijo porque temían que pudiera ser como yo, y eso me atormentaba, lloraba en las noches mi desgracia y en lugar de recibir una palabra de consuelo mi mamá me inyectaba una droga que me hacia caer en un sueño profundo, ya que, según le habían dicho, mi estado depresivo se debía a fallas en el sistema nervioso.
Era hilarante ver cómo me llevaban con un idiota que se decía "psicólogo" y me hacía preguntas ineptas sobre mi persona tratando de descifrar cosas que más bien parecían incógnitas en su propia cabeza, lo cual me hizo pensar que un loco que estudia psicología es tan peligroso como un asesino que estudia criminología, o incluso algo peor.
Sea cual fuere el caso llegó un momento en que las rutinas con cubos, manchas, cuestionarios y dibujos me aburrieron y tuve que recurrir al truco de "el retardado psicópata" así pues un día me le lancé encima y le apreté el cuello, no con la suficiente fuerza para matarlo, pero sí para ponerle morada la faz de por sí ridícula, funcionó tal y como lo esperaba, no volvió a querer saber de mi.
El nuevo especialista resultó ser un anciano que parecía estar más acorde con su profesión, era menos rudo y más brillante en sus cuestionamientos; hablamos de Dios: -¿qué es para ti Dios? -El creador de todo -¿lo odias por tu... situación? -No, pienso que él pone a prueba la fe de sus hijos, además quizá sea torpe para unas cosas no son muy listo en otras, he llegado a pensar en que soy un elegido -... -sí doctor, mire a su alrededor mientras camina por la calle quizás le ignoraran, pero alguien como yo lo voltean a ver, el oro es el metal más valioso por su rareza ¿o no? -Me asombras, hijo.
Realmente llegue a considerar a ese psicólogo un amigo porque había libertad de expresión en cada una de las pláticas que sosteníamos, tiene una mentalidad muy abierta. Tengo recuerdos vagos de iglesias muchas de ellas con mucho colorido y sonidos, otras más serias y oscuras; imágenes de brujos y curanderos a los cuales mis padres acudían para lograr que yo fuera "normal" hasta que desistieron, ya que los pensamientos dejaron de grabarse mi mente durante la infancia.
Sobre el asunto de los elegidos, lo confirmó nuevamente, mi nombre aparecen las primeras planas de los diarios locales, sólo porque libré a papi y mami de su sufrimiento a causa de la situación económica por la que atravesaban, tanta inversión en la búsqueda de una cura para mi rehabilitación los había arruinado y en muchas ocasiones los oí llorar juntos en las noches a través de la pared de mi cuarto.
Tomé el cuchillo de la cocina, esa noche había truenos y una lluvia incesante caía raudales sobre la casa, como si un ejército de ratones estuviera devorándola, una imagen que me asusta un poco, pero tenían la misión que cumplir.
Casi no me esforcé ya que el artefacto estaba bien afilado, primero realice un tajo en el cuello de mami que por el asombro sólo parecía preguntar con los ojos ¿qué pasa? Papa sentir el movimiento se abalanzó hacia mi lo cual facilitó mi faena, sólo levanté el arma y se clavo en su corazón debido a la fuerza con la que reaccionó, después marque el número de la policía.
El jurado determinó que mi estado me daba la oportunidad de seguir con vida en una institución mental perpetuamente, me molesta saber que incluso esos imbéciles no supieron reconocer que el único síndrome que tengo es "síndrome de la inteligencia".
Las palabras "loco" o "monstruo" eran captadas por mis oídos infinidad de veces de gente que llegaba escupírmelas con un odio que nunca comprendí. Mis padres nunca quisieron tener otro hijo porque temían que pudiera ser como yo, y eso me atormentaba, lloraba en las noches mi desgracia y en lugar de recibir una palabra de consuelo mi mamá me inyectaba una droga que me hacia caer en un sueño profundo, ya que, según le habían dicho, mi estado depresivo se debía a fallas en el sistema nervioso.
Era hilarante ver cómo me llevaban con un idiota que se decía "psicólogo" y me hacía preguntas ineptas sobre mi persona tratando de descifrar cosas que más bien parecían incógnitas en su propia cabeza, lo cual me hizo pensar que un loco que estudia psicología es tan peligroso como un asesino que estudia criminología, o incluso algo peor.
Sea cual fuere el caso llegó un momento en que las rutinas con cubos, manchas, cuestionarios y dibujos me aburrieron y tuve que recurrir al truco de "el retardado psicópata" así pues un día me le lancé encima y le apreté el cuello, no con la suficiente fuerza para matarlo, pero sí para ponerle morada la faz de por sí ridícula, funcionó tal y como lo esperaba, no volvió a querer saber de mi.
El nuevo especialista resultó ser un anciano que parecía estar más acorde con su profesión, era menos rudo y más brillante en sus cuestionamientos; hablamos de Dios: -¿qué es para ti Dios? -El creador de todo -¿lo odias por tu... situación? -No, pienso que él pone a prueba la fe de sus hijos, además quizá sea torpe para unas cosas no son muy listo en otras, he llegado a pensar en que soy un elegido -... -sí doctor, mire a su alrededor mientras camina por la calle quizás le ignoraran, pero alguien como yo lo voltean a ver, el oro es el metal más valioso por su rareza ¿o no? -Me asombras, hijo.
Realmente llegue a considerar a ese psicólogo un amigo porque había libertad de expresión en cada una de las pláticas que sosteníamos, tiene una mentalidad muy abierta. Tengo recuerdos vagos de iglesias muchas de ellas con mucho colorido y sonidos, otras más serias y oscuras; imágenes de brujos y curanderos a los cuales mis padres acudían para lograr que yo fuera "normal" hasta que desistieron, ya que los pensamientos dejaron de grabarse mi mente durante la infancia.
Sobre el asunto de los elegidos, lo confirmó nuevamente, mi nombre aparecen las primeras planas de los diarios locales, sólo porque libré a papi y mami de su sufrimiento a causa de la situación económica por la que atravesaban, tanta inversión en la búsqueda de una cura para mi rehabilitación los había arruinado y en muchas ocasiones los oí llorar juntos en las noches a través de la pared de mi cuarto.
Tomé el cuchillo de la cocina, esa noche había truenos y una lluvia incesante caía raudales sobre la casa, como si un ejército de ratones estuviera devorándola, una imagen que me asusta un poco, pero tenían la misión que cumplir.
Casi no me esforcé ya que el artefacto estaba bien afilado, primero realice un tajo en el cuello de mami que por el asombro sólo parecía preguntar con los ojos ¿qué pasa? Papa sentir el movimiento se abalanzó hacia mi lo cual facilitó mi faena, sólo levanté el arma y se clavo en su corazón debido a la fuerza con la que reaccionó, después marque el número de la policía.
El jurado determinó que mi estado me daba la oportunidad de seguir con vida en una institución mental perpetuamente, me molesta saber que incluso esos imbéciles no supieron reconocer que el único síndrome que tengo es "síndrome de la inteligencia".
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lunes, 3 de noviembre de 2008
Concursos a la Mexicana
Todos estabamos reunidos en la casa de la cultura de la ciudad de Monterrey, para la premiacion del concurso de mini cuentos 2008, algunos con nerviosismo y otros con escepticismo, se podian ver todo tipo de personajes, desde intelectuales desalinados, parejas de homosexuales, amas de casa, madres solteras, profesionistas, etc. los cuales acuden para ver realizado un sueno que los saque de la monotonia de sus vidas y les de algo de reconocimiento;Pero al correr del tiempo (la ceremonia empezo casi media hora despues) y recibir una recomendacion del maestro literato ("les falto malicia") el cual acompanaba a la burocrata que dirigio el evento, se procedio a mencionar los tres primeros lugares, ganando en orden descendente, el primer lugar siete mil pesos y el segundo cinco mil.
Los autores del primero y tercer lugar no acudieron (despues me daria cuenta el por que) y una morena muy enfundada en su traje sastre, autora del segundo lugar, la unica presente en el podio de los vencedores.
El tercer lugar (leido por el maestro literato) hacia mencion a una zebra que se quejaba de la falta de color, el segundo lugar leido por la joven del traje sastre, hacia mencion a una declaracion a un personaje de ojos azules que al final respondia "miau" (alguna de las asistententes, menciono que era una escena de la pelicula animada "Madagascar") en total dos lineas de a dos mil quinientos cada una.
Al ver las risas de la burocrata y el maestro, no sabia si eran por el cuento o por los ahi presentes.
Se procedio a la lectura del primer lugar por la burocrata, el cual mencionaba a una mujer viendo fijamente a un sapo, el cual en un instante mataba a pedradas, dicendo "principe azul... mis huevos!"
Otras dos lineas de a tres mil quinientos cada una, me di cuenta que la "malicia" se trataba de la vulgaridad y la simpleza, o mas bien de la burla y escarnio de que eramos objeto todos aquellos que habiamos puesto algo mas de empeno, en una hoja tamano carta, tal como decia la convocatoria y a la cual habiamos acudido mas de ciento cincuenta personas, como se menciono en el podio.
Como venganza, todos procedimos a servirnos doble del refrigerio que ahi se oferto, y mientras masticaba las mini hamburguesas de jamon, me pregunte si habria autoridad alguna, que supervise este tipo de "concursos" que se hacen con el dinero del pueblo y la legalidad de los mismos.
A menos que mi ignorancia y atraso no me haya hecho ver que la literatura ya se manufactura al estilo de las obras del pintor Pablo Picasso.
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jueves, 28 de agosto de 2008
La Canasta del Diablo - Sonido Eterno
Vivir en un pueblo chico es un infierno grande, pero, quien iba a pensar que una dulce maestra de piano es el epicentro del mismo?
Este es el vinculo para el podcast: http://media.switchpod.com//users/alejandrocolon/LaCanastadelDiabloSonidoEterno.mp3
Dulces suenos, ja, ja, ja!
Este es el vinculo para el podcast: http://media.switchpod.com//users/alejandrocolon/LaCanastadelDiabloSonidoEterno.mp3
Dulces suenos, ja, ja, ja!
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martes, 26 de agosto de 2008
La Canasta del Diablo - Bombom
Se dice que un hombre debe sembrar un arbol, tener un hijo y escribir un libro, este libro de cuentos de terror lo titule "La Canasta del Diablo" ya que imagine al mismo con el articulo antes mencionado lleno de historias macabras ofertandolas al mejor postor. Presentare los capitulos en podcasts, para que aquellos que no tengan tiempo para leer, puedan escucharlos, ya sea en sus computadoras o reproductores de mp3. En esta ocasion el cuento esta dedicado a los amantes de los conejos, despues de esto los preferiran al mojo de ajo. El vinculo para el podcast es el siguiente:
http://media.switchpod.com//users/alejandrocolon/LaCanastadelDiabloBombon.mp3
http://media.switchpod.com//users/alejandrocolon/LaCanastadelDiabloBombon.mp3
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