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domingo, 20 de mayo de 2012

Instituciones, sociedad y derecho en la política

Índice Introducción, 2. Limitando el poder político, 3. Buscando el beneficio propio, 3. Figura 1 “Los rostros del poder”, 4. Institucionalismo, 4. Figura 2 “Filosofía moderna y racionalismo”, 5. Figura 3 “La burocracia según Max Weber”, 6. La institución de la política, 8. Figura “Las ideas de las instituciones”,8. Figura “Capacidades de los gobiernos” 9. Conclusión, 10. Bibliografía, 10. I. Introducción Muchas veces las instituciones no están para servir a los ciudadanos sino a los intereses de la clase ubicada en la cima del poder, ya que muchas de las mismas se vuelven catapultas hacia cargos más elevados en la escala política. Diversas sociedades a nivel mundial han generado instituciones gubernamentales que han acercado más al ejercicio de las acciones políticas a sus ciudadanos, pero se debe admitir que otras aún están muy alejadas de llegar a estos modelos de hacer la política. Viendo la política es un modo racionalista, los funcionarios públicos querrán detentar el poder por el máximo tiempo posible buscando el beneficio propio y es en este entorno donde la sociedad haciendo uso de su derecho a vigilar el desempeño de los mismos ve en sus instituciones un modo de enlace y coacción en el ejercicio público. El ejercicio del poder debe estar limitado para evitar excesos de aquellos que se encuentran en las cúpulas del poder, supervisando lo que se está haciendo con los impuestos, recursos naturales etc. utilizando las instituciones como un canal de retroalimentación entre ambas clases de la sociedad, el pueblo y la clase política. En el capítulo uno, se hace un análisis sobre el político dentro del marco institucionalista. En el segundo capítulo, vamos a definir el institucionalismo en base a diversos autores del tema. En el tercer capítulo, analizamos la institución de la política, de acuerdo a los intereses de los actores involucrados. El cuarto capítulo, contiene las conclusiones sobre el tema, una vez revisados los contenidos de cada capítulo. II. Limitando el poder político. a. Buscando el beneficio propio. Cuando se habla de una sociedad institucionalizada, entendemos por la misma a un conjunto de actores cuya finalidad es la de alcanzar una posición privilegiada en la estructura dominante, con el fin único de garantizarse beneficios propios de su individualidad. Dentro de la lógica anterior entendemos que los modelos vigentes dentro de la estructura política son permisivos a dicha conducta, la cual debe estar restringida por las instituciones y reglas que conforman la misma. Por lo tanto, una clase que se encuentra envestida con el poder, se encontrara alejada de decisiones que puedan causar situaciones polémicas, ya que las instituciones generaran un equilibrio en la toma de las mismas.(Políticos and Sociales 2006) Lo que se busca es que se ejerza la política “sin cólera ni perjuicio”, sin embargo jamás debe dejarse de lado, la lucha, la pasión y el partidarismo ya que los mismos como elementos de la política, deben de ser parte integral de un jefe de estado, utilizando el mismo además, armas como el carisma y la legalidad dentro de un orden lógico de gobernar que delimite lo que la ciudadanía espera de un “servidor del estado”, como el hecho de asumir la responsabilidad de todos sus actos sin delegar una responsabilidad que es exclusiva de él; la responsabilidad de distribuir recursos y desplazar poderes con el fin de solucionar de manera “política” a los reclamos sociales, pero debemos admitir que dicha solución hará que el funcionario público decida si la misma será en base a su salario devengado o a una inversión que pueda hacer en la misma utilizando su influencia.(Weber 1996) III. Institucionalismo. Mucho se ha criticado que no se han hecho comparaciones genéticas de las instituciones debido a que se cree que las mismas son legitimadas con su "aparición jurídica" (Mény 2000) y es que la organización de servicios se vuelve experimento para políticas gubernamentales haciendo que las instituciones se tornen de cierto modo vulnerables, ya que como es sabido ninguna teoría puede predecir de manera tácita los resultados por venir y esto obliga a que las mismas deban adaptarse a los tiempos en que les toca ejercer su influencia (Shepsle 2003) tal y como podemos ver en la democracia, las instituciones, la cultura y los partidos, han visto su declive institucional reducido a un principio de reconocimiento de su legitimidad, dicho de otra manera la complejidad del concepto de racionalidad utilizada por el filósofo Max Weber, no puede aplicarse a las instituciones del mismo modo en que se utiliza para analizar la ética religiosa y la tradición cultural (Rabotnikof 2005). Y es que las rutinas de la política cuya presencia es inherente al aspecto social de la humanidad son adoptadas por las instituciones y los mecanismos para resolver los problemas surgidos a su interior y están plasmados en sus reglamentos, estatutos y constitución (Shepsle 2003) dichos mecanismos son dirigidos de manera opuesta a la dirección en que la sociedad trata de disminuir y sobrepasar presuposiciones normativas cuyos principios son características de la práctica imbuida en el estado de derecho o visto desde la perspectiva de la sociología se busca mantener dicha complejidad a través de una contra regulación (Habermas and Redondo 1998) lo anterior nos muestra el interés por las instituciones no es exclusivo de la ciencia política. A través de la historia los analistas se han visto obligados a ver al estado y sus instituciones políticas como factores independientes para ordenar y comprender la vida de la colectividad (March and Olsen 1997) desde este punto de vista la ciencia política contemporánea sostiene que "las instituciones importan" y los estudios relativos a las mismas relacionan sus logros con resultados propios del ámbito económico (Tsebelis 2005) sin embargo, teorías como la de la elección racional cuya dependencia es la decisión del individuo para maximizar la utilidad hacen ver una contradicción en el intento de relacionar las instituciones y sus influencias restrictivas, sin embargo los racionalistas institucionales están conscientes que es dentro de las instituciones donde transcurre la mayor parte de la vida política y para explicar la misma deben teorizar el rol y la índole de los institutos políticos (Peters 2003). El institucionalismo es una forma de organización política de las sociedades basada en sus principios, lo que da un marco de legitimación y supervisión entre la élite en el poder y la ciudadanía. A pesar de lo antes descrito, debe admitirse que no hay sistemas políticos que deban permanecer refractarios y a su vez no pueden constituirse en materia dúctil donde instituciones e ideas importadas puedan dejar su huella, estos sistemas tienen su origen en revoluciones o el uso de la fuerza (Mény 2000). Lo antes descrito, nos hace pensar en un tipo de comunidad cuya fundación no está basada en la raza, la religión y la tradición sino por el contrario en la agrupación de valores e instituciones cuyo único fin es lograr un lugar común, visto como una especie de "hogar público" donde el fortalecimiento de lo "público" se basa en la fortaleza de los institutos englobados en un estado de derecho, con un poder judicial efectivo y una separación real de poderes (Rabotnikof 2005) estas instituciones oficiales como los tribunales, la burocracia el poder legislativo y el poder ejecutivo no se encuentran de manera exclusiva en la esfera pública y su configuración es el resultado de equilibrar el deseo de sus actores internos con lo que requiere el medio externo (Shepsle 2003) y sus prácticas y organización buscan promover el bienestar de otros así como el propio, esto vuelve a las mismas aceptables a “suficientes” personas (Habermas and Redondo 1998). Lo que buscan las teorías de las instituciones políticas es describir de manera primigenia como el proceso para desarrollar una identidad, pertenencia, dirección y propósito, es el fin último de la toma de decisiones en la política “institucionalizando” la definición individual de un colectivo específico (March and Olsen 1997). Las instituciones son comparadas en base a su capacidad para cambiar la política vigente y en algunos casos por el modo en que controlan variables que exhiben lo que prefieren los gobiernos (Tsebelis 2005) la intención es que el estado se transforme en un "compromiso" y las instituciones al interior en "válvulas" que contrapuntean a la democracia y a la monarquía (y viceversa) por medio de un "contrapeso", este enfoque teórico nos dice que las instituciones son conjuntos de incentivos y reglas que establecen condiciones para una racionalidad restringida mismas que construyen un "espacio político" donde actores interdependientes pueden ser funcionales (Peters 2003). IV. La institución de la política. Muchas voces se alzan contra el estado moderno al cual califican de haber vuelto a la política y a la misma sociedad en una administración doméstica monopólica (Rabotnikof 2005) debido que los ojos de la población el juego que juegan los partidos políticos está basado en sus propios intereses (Weber 1996) y sería inocente pensar que los mismos se esforzaran en solucionar problemas cuya aparición es esporádica y de poca importancia (Shepsle and Bonchek 2005). Esto obliga a pensar que la política opera de manera singular basándose en criterios propios, que se alejan en distintos grados del modo en que la mayoría de la gente piensa y realiza sus acciones basándose en la economía, la estética y la moralidad (Schmitt and Agapito 1998). Los gobiernos regulan todos aquellos problemas que surgen en ámbitos de acción que están interrelacionados a través de la política social. Sin embargo, a pesar de lo antes expuesto el crecimiento en recursos y complejidad de las instituciones cuyos ámbitos de acción se encuentran en lo social, político y económico, ha hecho de las mismas entidades que son cada día más importantes para la comunidad (March and Olsen 1997) por lo tanto, la ciencia relacionadas con la política debe buscar respuestas coherentes a la imperiosa necesidad de comprender de manera honesta los datos emanados del entorno político (Arendt 1995) esto quiere decir, que los científicos políticos deben estar interesados en la toma de decisiones del llamado "sistema político" revisando y calificando a los gobiernos en su capacidad para resolver los problemas sociales una vez que éstos aparezcan (Tsebelis 2005) y es que las mismas una vez que son tomadas influirán en la política predominante de una manera definitiva y prolongada (Peters 2003) y es que no debemos olvidar que cuando hablamos del "estado" estamos hablando de lo "político", un "estado" que no es más que un pueblo organizado dentro de un margen territorial definido (Schmitt and Agapito 1998). V. Conclusión. La aspiración al poder, es una condición y derecho de todo ser humano; pero la regulación del poder mismo es la base en la cual toda sociedad busca evitar abusos en base a instituciones que permiten una interacción entre gobernantes y gobernados. Sin embargo, los países más industrializados del orbe han visto como la esfera política ha sido “invadida” por la cúpula empresarial que busca el papel de “mediador” con el único propósito de llevar las decisiones institucionales por vías que le sean más favorables a sus fines de mercado. Es por esta razón que comienzan a aparecer instituciones alternativas arraigadas de manera cultural, con una estructura organizacional débil; y un modo de ver el sentido de lo público de manera distinta, de una manera que no es colectivo, abierto y manifiesto del problema que pretende solucionarse. Debido a esto las instituciones deben organizarse especificando estructuras y procedimientos, para especializarse en su división y jurisdicción, llegando de este modo a la descentralización funcional, supervisando el desempeño de las subdivisiones como un mecanismo de control a aquellas acciones que contradigan el objetivo de la institución misma. A pesar de todo hay quienes se pronuncian a favor de instituciones con incentivos negativos, o reglas y positivos o incitaciones; con el objetivo de diseñar modelos tendientes a lograr resultados en el modo de comportarse de los individuos para su beneficio propio, volviéndose esto, una dinámica de los mismos. Las instituciones son, las “reglas del juego” para las sociedades o visto de otra manera un modelo de limites ideados por el hombre para regular el modo en que interactúa la raza humana, una definición muy parecida lo que se conoce como “institucionalismo normativo”. Bibliografía Arendt, H. (1995). De la historia a la acción, Paidós. Habermas, J. and M. J. Redondo (1998). Facticidad y validez: sobre el derecho y el Estado democrático de derecho en términos de teoría del discurso, Trotta. March, J. G. and J. P. Olsen (1997). El Redescubrimiento de Las Instituciones: La Base Organizativa de la Política, Fondo de Cultura Económica. Mény, Y. (2000). Las políticas del mimetismo institucional, Centro de Investigación y Docencia Económicas. Peters, B. G. (2003). El nuevo institucionalismo: la teoría institucional en ciencia política, Gedisa. Políticos, U. N. A. d. M. C. d. E. and U. N. A. d. M. F. d. C. P. y. Sociales (2006). Estudios políticos: revista del Centro de Estudios Políticos, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. Rabotnikof, N. (2005). En busca de un lugar común: el espacio público en la teoría política contemporánea, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filosóficas. Schmitt, C. and R. Agapito (1998). El concepto de lo político, Alianza. Shepsle, K. (2003). Acuerdos políticos en los marcos institucionales, Asociación Española de Ciencia Política y de la Administración. Shepsle, K. A. and M. S. Bonchek (2005). Las fórmulas de la política: instituciones, racionalidad, y comportamiento, Taurus. Tsebelis, G. (2005). La toma de decisiones en los sistemas políticos. Actores de veto en el presidencialismo, parlamentarismo, multicamealismo y multipartidismo., Ediciones Universidad de Salamanca. Weber, M. (1996). Economía y sociedad: esbozo de sociología comprensiva, Fondo de Cultura Económica. Zimbardo, P. and G. S. Barberan (2008). El efecto Lucifer: el porqué de la maldad, Paidós.

jueves, 17 de mayo de 2012

La filosofía política

I. Introducción. II. La política según Aristóteles. III. "El príncipe" de Maquiavelo. IV. Las nuevas filosofías políticas. V. El político. VI. El pensamiento de la democracia. VII. La modernización del estado latinoamericano. VIII. ¿Hacia dónde va la política? IX. Conclusión. I. Introducción. Cuando hablamos de política, inevitablemente pensamos en diputados, senadores, presidentes, en general todos aquellos individuos que tienen que ver con el gobierno, sin embargo un análisis más profundo nos deja ver que la política va más allá de un simple puesto y la palabra misma implica un compromiso de y para los ciudadanos. El presente ensayo nos mostrará diversos puntos de vista sobre el particular de los cuales obtendremos una conclusión que para muchos podrá no ser definitiva pero definirá de la manera más cercana posible el concepto de política. En el capítulo uno, nos remontaremos al primer pensador político, el filósofo griego Aristóteles, y la visión de lo que era y debe ser la política en base de los diversos pensamientos que sobre la misma a través de sus transcripciones han llegado hasta nuestros días. El capítulo dos, está enfocado libro de Nicolás Maquiavelo el cual con el paso del tiempo sigue siendo un recurso obligatorio para todos aquellos que están involucrados dentro de la política, pero sobre todo para aquellos que están en situación de superioridad dentro de la misma. El tercer capítulo, nos muestra los conceptos más actuales que se tienen sobre la política a través de diversos autores sobresalientes en la materia. El quinto capítulo, veremos las características más sobresalientes que debe tener toda aquella persona que se dedique a los quehaceres políticos. El sexto capítulo, veremos la filosofía detrás de democracia, como modelo de gobierno de las naciones con más poder económico nivel mundial. En el séptimo capítulo, veremos la propuesta de desarrollo político modernista gestada en Latinoamérica, específicamente en la República de Argentina. Para el octavo capítulo, haremos un análisis hacia dónde va la política, basándonos en los nuevos modelos que se están dando en el contexto social de la actualidad. El noveno capítulo, llega a una conclusión una vez de haber revisado todos los autores y conceptos que hasta la fecha se tienen sobre la filosofía política. II. La política según Aristóteles. Para Aristóteles, un filósofo lógico y científico de la antigua Grecia, las ciudades eran entes compuestos de muchas partes, por lo que para él primero se debería indagar lo que es el ciudadano, sin embargo para recibir una investigación adecuada se debe aprender una noción general de su virtud. A pesar de la desigualdad entre ciudadanos la obra máxima de los mismos es salvaguardar la comunidad a través de una comunión por medio de una constitución, ese entonces que entendemos que relativa a la misma está la virtud del ciudadano. Por lo tanto la ciudad para que pueda ser llamada verdaderamente de este modo, al tomar la virtud de que sin ésta la comunidad se torna en una unión militar misma que apenas tendrá una diferencia por la ubicación de otras alianzas de aquellos miembros que vivan separados. Como analogía, en el supuesto de vivir en sitios separados, mas no tan alejados que permitieran la comunicación, y que hubiese entre ellos legislaciones para prevenir la injusticia en cualquier tipo de transacción y que sobre todo su población constará de 10,000 habitantes, si no hubiera otra cosa en común más que las alianzas y los cambios, esto no generaría de ningún modo una ciudad. Por ejemplo una alianza contra agresores a manera de defensa, no genera ahí una ciudad que pudiera tomar a consideración de manera atenta la situación, ya que el intercambio serie de la misma especie y hacer cada quien por su lado o manera de unión. Pero ciertamente la virtud no destruye aquel que la posee, y la justicia destruye a la ciudad, claro que semejante orden de las cosas que tienen que ver con la ley no puede ser de ninguna manera justo, he ahí la dificultad sobre de qué manera se determinará quién debe ser el poder soberano en la ciudad, léase el pueblo, las clases adineradas, los hombres de bien, el tirano, o el mejor individuo de entre todos los demás ciudadanos. De este modo aquel que gobierne deberá legislar y deberá haber leyes las cuales no tendrán autoridad en lo que podría ser una desviación legal aunque sí ejercerla en los demás casos. De ese modo la aristocracia se entenderá como un gobierno constituido por una agrupación de hombres buenos en el entendido de que éstos no sean monarquía el de un solo individuo, la aristocracia se erige pues como la mejor opción para una ciudad que la monarquía, ya sé que el gobierno tenga la fuerza de su lado como si no la tuviera, esto con el fin último de encontrar el número suficiente de individuos con la misma calidad moral.(Aristóteles 2003) III. "El príncipe" de Maquiavelo. Para Maquiavelo, un diplomático, funcionario público y filósofo político italiano, los romanos aplicaron la sabiduría que todo príncipe debía tener al tomar nota no sólo de los problemas actuales sino de aquellos por venir, procurando que se evitarán por todos los medios ya que el remedio fácil puede ser encontrado cuando éstos son previstos con antelación, ya que una vez que se tienen encima, no habrá medicina alguna que pueda ser efectiva ya que la enfermedad se ha vuelto incurable. Para él, los principados eran gobernados de dos maneras diferentes, ya sea por un príncipe, teniendo como ministros al resto de sus siervos los cuales por concesión y gracia suya le ayuden en el modo de gobernar su reino o por aquel príncipe juntó con sus barones poseedores de títulos nobiliarios que lo hacen no por la gracia del soberano sino porque provienen de sangre noble. En su dicho, las repúblicas tienen a su interior más deseo de venganza, más odio y mayor vida ya que no tienen descanso por el recuerdo de la antigua libertad de tal forma que es más seguro llevarlas por el camino de la destrucción o vivir en ellas. Comenta, que lo peor que le puede pasar a un príncipe es que el pueblo enemigo lo abandone, sin embargo si éstos son grandes el temor no debe ser sólo el abandono, sino el de una revuelta en contra de su persona ya que al ser poseedores de una mayor astucia e inteligencia, no perderán el tiempo cuando llega la hora de salvarse además de procurar los favores del nuevo gobernante vencedor. Por último, escribe que un príncipe tiene que vivir por siempre con el pueblo aunque no de manera necesaria con los mismos nobles mismos a los cuales puede con el paso del tiempo aniquilar, crear, quitar o dar reputación según sus necesidades, cuidando además de mantener con prudencia y de manera firme de principio a fin el ánimo de sus ciudadanos durante cualquier asedio.(Maquiavelo 2007) IV. Las nuevas filosofías políticas. En la actualidad la noción y expresión de "ciencia política" es determinada en base dos variables la primera, tiene que ver con el estado de la organización del saber y la segunda con el grado de diferenciación estructural de los componentes humanos. La noción de ciencia debe encontrar su sentido una vez que se especifica la especialización y división del trabajo cognoscitivo, ya que no tendría mucho sentido hablar de una ciencia política cuando la misma constituía un todo con la filosofía, ya que entonces el saber era reducido y expresado de manera unitaria en el amor al saber. Hemos podido observar cómo la ciencia política ha sido incesante y continua, se preparó en un inicio con Aristóteles, para renacer posteriormente con la novela de Maquiavelo (el cual es el primero en usar la palabra estado del modo en que se utiliza en la actualidad), y es a partir del siglo XIX que se afirma su autonomía disciplinaria. Para los autores del Medievo y el renacimiento, los cuales utilizaban diversas lenguas para sus escritos como el inglés, francés, italiano o latín él dominio político (dominium politicum) no era lo que para nosotros en la actualidad es "político" en cuanto a su significado, sino más bien el significado aristotélico de la "ciudad óptima" (polites), esto es la cosa pública enfocada al bien común y la cosa popular ajena a la degeneración democrática y a la degeneración tiránica. El uso moderno del término "política" se da con Thomas Hobbes, filósofo inglés y autor del libro "la filosofía política" el cual emplea estado y Commonwealth como un equivalente, afianzándose con la traducción de la obra del jurista e historiador alemán Samuel Pufendorf, al francés. No fue obra del azar, que Maquiavelo, titulara su obra "el príncipe", ya que la misma el autor establece la diferencia entre estado y sociedad, ya que durante el siglo XVI un síntoma característico de la literatura de la época era la falta de la idea de sociedad, ya que la misma solamente realizaba teorías sobre el derecho a rebelarse contra de la tiranía y el derecho a la resistencia. En la actualidad, la palabra “política” se emplea sin medida o tasa específica lo que ha generado que la misma caiga en una "crisis de identidad", por lo que se recomienda afrontar este dilema hacen una pregunta que ni el mismo Aristóteles, se formulaba: ¿qué es un animal político en su diferencia con el hombre social, económico, moral y religioso etc.? La sociología, tiende reabsorber dentro de su ámbito a la ciencia política y de esta manera a la política misma, sin embargo esto no permite explicar el funcionamiento y desarrollo de aquellos sistemas encabezados de manera dictatorial, donde las órdenes nos entienden de ninguna manera como demandas en ascenso, ya que el sistema dictatorial impide que la demanda social logre la formación autónoma y su libre expresión.(Sartori 2002) V. El político Los llamados políticos por "vocación" jamás serán las únicas figuras determinantes en la lucha del poder como empresa política, éstos fueron en el pasado el instrumento más importante de los príncipes y otras fuerzas, las cuales dispusieron de ellos para asentarse en el poder. De este modo en Alemania, la dinastía conservó un poder real en sus manos ya que los intereses del príncipe estaban vinculados de manera solidaria con los del funcionario o funcionarios, de cara al parlamento y sus propios deseos de poder. Visto de manera formal la política era primordialmente una profesión de segunda, los diputados tener patronazgo de sus cargos y en general por así decirlo de todos aquellos asuntos hacia el interior de sus propio distritos, manteniendo vínculos con los notables locales para poder ser reelegido. En la actualidad se puede elegir entre democracia caudillista o la democracia sin caudillos, o dicho de otra manera la democracia dominada por políticos profesionales sin vocación alguna, es decir esas cualidades carismáticas íntimas que caracterizan a un caudillo. Tan es así, que todavía no podemos decir cómo será el futuro de la empresa política como una "profesión" y mucho menos cuáles son los caminos abiertos para aquellos que están políticamente dotados para tener una posibilidad de enfrentarse con una tarea política que sea satisfactoria. De tal modo que esto nos lleva al terreno de la ética, ya que a esta le corresponderá determinar el tipo de hombre que se debe ser para poner tener derecho a colocar su mano en la rueda de la historia. La historia demostrado que en este mundo lo posible jamás es arribado si nos intenta repetidamente aquello que es imposible, pero realizar una tarea como esta no es labor única de los caudillos, sino de lo que es un héroe en todo el sentido del término. Sólo aquel que esté seguro no doblegarse cuando desde su perspectiva, los demás se encuentren demasiado necios o abyectos para su ofrecimiento, aquel que ante la adversidad es capaz de poner un "sin embargo" será aquel hombre que esté constituido de una manera tal que podrá mostrar su "vocación para la política".(Weber 1998) VI. El pensamiento de la democracia. Los demócratas en general tienen muchas diferencias sobre los detalles en cuanto a la organización del gobierno y su oposición, los límites que deben ponerse o no a las decisiones de la mayoría democrática, quienes tienen derecho votar y la manera de contar los votos. A pesar de todo, existe el compromiso comunitario para que los procesos de la democracia sean la fuente más factible de una legitimidad política, cuyos principios están basados en la concepción del ilustracionismo cuyo predominio en la conciencia intelectual de los occidentales lleva ya casi cuatro siglos. Este pensamiento, basa su fe en el poder de la razón humana en el modo de comprender la naturaleza verdadera de nuestras circunstancias y nosotros mismos, siendo optimista hasta la médula, con un ímpetu en la idea de progreso en las cuestiones del ser humano. De este modo el conocimiento se logra mediante la razón como mediadora, así como por la ciencia; la perfección humana se mide por medio de los derechos individuales que protegen y encarnan la libertad humana. De este modo la ilustración, puso su fe en la ciencia, pero sobre todo un énfasis central a los derechos del individuo lo cual marcó la diferencia en su filosofía política con aquellos compromisos de la posmodernidad y el Medioevo con las jerarquías y el orden; desplazamiento que quedó marcado en la tradición iusnaturalista a través de un énfasis diferente: el paso de una lógica basada en la ley a la idea del derecho natural.(Shapiro 2007) VII. La modernización del estado latinoamericano. El fallecido ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner; hizo patente que el principal objetivo de las acciones del estado de bienestar encaminadas a mejorar la calidad de vida del ciudadano, por medio de un crecimiento inclusivo de construcción colectiva. De este modo, en su proyecto de modernización del estado; se menciona que cualquier política (control de precios por establecer una industria a nivel nacional) debe estar soportada por una institucionalización duradera de un conjunto de mecanismos políticos complejo y la misma no debe darse por descontada. Como es sabido, todo funcionario requiere para su supervivencia partidarios políticos mismos que a su vez debe tener suficientes incentivos si lo que no se busca es que ese apoyo se desplace a otros ocupantes potenciales del estado. Cuando se da pillaje y personalismo en la cúspide se anula toda posibilidad de que dicha conducta ser sometida normas en niveles más bajos de una burocracia, sin embargo; el estado desarrollista autónomo difiere de manera total de una dominación absolutista, sin finalidad alguna, propia de lo que se conoce como estado predatorio. El poder autónomo que posee un estado tiene mecanismos de orígenes específicos en las agrupaciones principales de poder de la "sociedad civil y la relación entre ambos no promueve técnica de poder alguna de manera individual, esto no delega por sí solo un grado significativo de poder real a la élite del estado, ya que los grupos de la sociedad civil, aunque están organizados de manera diferente son capaces de controlarlo de manera considerable. De esa manera cada movimiento que realiza el estado hace el despotismo será resistido con éxito por los grupos de la sucia civil dando paso a la reorganización de la infraestructura masiva dirigida por el estado, y dado que muchas de las democracias de reciente creación tiene su particular dinámica política no hay que dejar de suponer que los efectos que los demás tengan la sociedad será muy parecidas a aquellas de las poliarquías institucionalizadas y representativas de la era posmoderna y moderna.(Acuña 2007) VIII. ¿Hacia dónde va la política? Cuando hablamos del fin de un gobierno o de la política en sí por lo regular no es más que la opinión de que los gobiernos en la actualidad son menos poderosos de lo que alguna vez fueron. Las instituciones sociales se han visto afectadas por la nueva revolución en la información y a que la misma es el principal responsable de la extensión de muchas de las situaciones y prácticas realizadas durante la última centuria. Este discurso del fin ofrece una exposición sobre la nueva fase en el desarrollo histórico de la humanidad, abriendo una nueva brecha a nuevos pensamientos, relaciones, instituciones, economía y formas de vida. La política como actividad también es creadora y sustentadora de reformas de gobernanza identidad, instauradas en un territorio político sobre el cual las comunidades buscan controlar su destino. Al llegar la era moderna, llegó también la promesa de que el hombre fuera liberado de su control otorgándole nuevos poderes y capacidades desatando a la par fuerzas seculares las cuales se formaron en una especie de jaulas que atraparon a los individuos y en su conjunto a la especie humana. Las posibilidades de la política se ven destruidas en el destino que marca el discurso del fin a través de tres visiones: el estado tecnológico, el mercado global y la sociedad unidimensional. De este modo el socialismo no puede triunfar ni en Rusia, ni en Cuba ni en ninguna otra parte ya que entraban un conflicto con lo complejo de una sociedad y economía moderna, de tal modo; que el sueño de vivir en comunidad, compartir, de la igualdad moral y la solidaridad son conceptos del pasado que no eran adecuados a los requerimientos de una sociedad que se basa en el derecho individual sobre la propiedad, intercambio de mercado, una división especializada de trabajo, la indefinición y la interdependencia. Es por esto, que a lo largo de los siglos se ha desarrollado un mercado global real, y del mismo modo políticas y sociedades civiles globales, sin embargo; algunas instituciones particulares y mercados carecen de flexibilidad y por el contrario muestran una total rigidez. Entonces, el neoliberalismo es visto como un programa cuya pretensión es eliminar las diferencias regionales e institucionales a nivel local con el fin de garantizar mercados perfectos, aun así; los nacionalistas neoliberales se caracterizan por su temperamento aislacionista basado en el principio estados autónomos y soberanos. Las formas modernas de autoridad cuestionan toda aquella manifestación de la autoridad tradicional, sin embargo las primeras corren el riesgo de perder su legitimidad, esta modernidad ha estado seguida por la posmodernidad donde no hay nada fijo, no hay objetivos ni estándares, pero sobre todo no existe conocimiento ni universalismo que no deje de ser un relativo y construcción. El mercado global, la burocracia y la ciencia, son las jaulas de hierro de la modernidad y las mismas no desaparecerán por el simple hecho de haber sido desmontadas de los discursos sobre lo esencial, de tal modo; el estado tecnológico seguirá dominando los asuntos de los humanos, creando problemas que requerirán una solución. (Gamble 2003) IX. Conclusión. La política, es un deber ciudadano para lograr la satisfacción de las necesidades del pueblo, que debe ser utilizada con el orgullo y el honor de haber sido conferida por pares nacionales en base a la confianza en la capacidad y carácter del individuo erigido como líder de una parte, mayoría o totalidad de las masas. Nos queda muy claro que la separación entre estado y sociedad está delimitada por sus campos de influencia, pero las nuevas tendencias van hacia un orden de trabajo conjunto, que al parecer pudiera evolucionar en un concepto más comunitario y equitativo de la responsabilidad y aplicación del poder entre los individuos, todo esto con el fin de lograr el mayor bienestar para la sociedad. Bibliografía Acuña, C. H. (2007). Lecturas sobre el estado y las políticas públicas: retomando el debate de ayer para fortalecer el actual, Proyecto de Modernización del Estado, Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación. Aristóteles (2003). Política, Universidad de Santiago de Compostela, Servicio de Publicaciones e Intercambio Científico. Gamble, A. (2003). Política y destino. Madrid, Siglo Veintiuno de España. Maquiavelo (2007). El príncipe. [s.l], Crucigramas temáticos. Sartori, G. (2002). La política: lógica y método en las ciencias sociales. México, D. F., Fondo de Cultura Económica. Shapiro, I. (2007). Los fundamentos morales de la política. México, D.F., El Colegio de México, Centro de Estudios Internacionales. Weber, M. (1998). El político y el científico. Madrid, Alianza Editorial;